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As Pontes de García Rodríguez,

 

 
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Historia de As Pontes.......................................... Hace Miles de Años ...

La existencia de numerosas construcciones prehistóricas, en las cercanías de la villa de As Pontes, hacen pensar en la existencia de población en esta zona, desde épocas muy remotas. La densidad de mámoas megalíticas en la zona pontesa es sorprendente. Más de un centenar, muchas de ellas desaparecidas por la explotación del lignito, hacen de este municipio uno de los centros fundamentales del Megalítismo gallego. Las necrópolis o túmulos funerarios se suceden en Veiga dos Mouros, Serra do Cheibán, O Forgoselo, A Mourela, Monte Grou, Illade, Portorroibo... destacando los túmulos de tipo cista o caja de Veiga de Vilavella y de Veiga dos Mouros. En el último se encontraron hachas, azadas y una maza en forma de tonel, de tres lóbulos, con perforación bitroncónica. Muchas de estas mámoas están formadas por losas de casi dos metros de largo por uno de ancho, que el hombre prehistórico debió trasladar desde más de un kilómetro de distancia, hacia el emplazamiento del túmulo. La piedra era fundamental en estas construcciones, representando esa idea de totalidad y perdurabilidad, presente en una religiosidad megalítica que se caracterizaba por "el sentimiento de eternidad y continuidad entre la vida y la muerte". Algunas de las mámoas pontesas tienen dibujos, líneas y grabados al estilo del dolmen de Dombate. En una de las losas de la cámara de Espiñaredo aparecen líneas serpentiformes, círculos, líneas verticales y un motivo interpretado como puñales. No se trata de simples motivos decorativos, sino de obras cargadas de simbolismo, profundamente ligadas al culto a los muertos.

 

¿Fue As Pontes asentamiento de una muy importante tribu? Hay huellas importantes de la muerte y enterramiento de aquellos antepasados prehistóricos, pero escasísimos de su vida, de que fuese una población numerosa la habitante del valle del Eume. Ante esta pregunta, aún sin respuesta, Aquilino Meizoso aventura, en nuestros días, una sugerente hipótesis: "Pudo ser que nuestro nómada no habitara este valle, que sólo nos trajera, de cuando en cuando, sus muertos, sus lágrimas y sus recuerdos, que contemplara atónito las columnas de humo que, fruto de las múltiples afloraciones de lignito y su espontánea combustión, surgían por doquier, y que ellas hicieran un día elegir este lugar como su "Valle de los Reyes", necrópolis donde concentrar el esfuerzo por alcanzar la eternidad y superar, quizás, la muerte". Otras construcciones rituales de la época, existieron en As Pontes. Es el caso de los círculos líticos de A Mourela, destruidos a principios del siglo XX. El mayor de los dos tenía veinte metros y medio de diámetro y constaba de dos anillos hechos con bloques de cuarzo, que sobresalían entre 30 y 60 centímetros del suelo. Al suroeste tenía una entrada de metro y medio de ancho, flanqueada por dos piedras de un metro. El segundo círculo tenía ocho metros de diámetro, cuarenta centímetros de altura y una entrada de sesenta centímetros. Todos estos restos, cada día mejor estudiados, son las huellas de la primera cultura asentada y desarrollada en esta tierra.