
Discurso del Presidente de AMIGOS de As Pontes, D. Manuel Escourido Calvo en el Homenaje como Pontés do Ano a D. Julio José Yllade López.
Buenas noches, señoras y señores.
La historia de un pueblo se alimenta de los recuerdos, de los lugares, hasta de los olores, pero sobre todo, se forja a partir de las personas, verdaderos protagonistas que, con su trayectoria, configuran las páginas de dicha historia y que, en el mejor de los casos, pasan a formar parte de la misma.
Por ello, AMIGOS de As Pontes, se ve moralmente obligada a promover, como ya ha hecho anteriormente con otros ilustres vecinos, el reconocimiento público, en forma de cena-homenaje, a D. Julio José Yllade López, “Pepe Yllade”. Un reconocimiento, que no es más que el agradecimiento por el gran servicio prestado a As Pontes durante gran número de años, un servicio prestado de forma humilde, un servicio prestado de forma discreta, un servicio prestado como lo hace una buena persona, como lo hace un buen vecino.
Hoy, estamos aquí cientos de amigos suyos, rebosantes de agradecimiento y aprecio por este hombre, entusiasmados por participar en este homenaje a su persona. Bien es verdad que no estamos todos los que somos, porque muchas personas no han podido acercarse hasta aquí debido a razones profesionales, personales o médicas, pero que, sin embargo, han mostrado su afecto por otras vías. No nos extrañe, pues han sido muchas las generaciones de ponteses que hemos mitigado nuestras dolencias, curado nuestras heridas, conservado nuestra salud y conocido los secretos de nuestra propia sangre, gracias a la labor del Sr. Pepe Yllade.
Un servidor al pueblo, que desde la Pza. del Hospital, nos acompaña en nuestras alegrías y en nuestras desgracias, en nuestra salud y en nuestra enfermedad, pero que, sobre todo, nos acompaña con ese ánimo que sólo transmite el optimista, el que se preocupa por nosotros, el que nos desea lo mejor. Por todo ello, bien merecido es el presente homenaje, aunque sea más modesto de lo que el protagonista merece.
Es cierto que el Sr.Pepe Yllade es básicamente conocido por su actividad profesional, por su labor de farmacéutico, por su búsqueda de soluciones para nuestros males. Pero hoy, no queremos dejar pasar por alto otra faceta de su vida: su apasionada afición por la caza. Un deporte muy popular en As Pontes, y uno de los pocos motivos por los que el Sr. Pepe Yllade se desprendía, momentáneamente, de su blanca bata, de su olor a botica y se echaba a la espalda una buena zamarra con la que acudir al monte acompañado de sus compañeros y sus fieles perros. De hecho, como hace pocos días recordábamos en A Nova Unión, esta afición le ha proporcionado multitud de anécdotas, de curiosidades y aventuras que han llenado más, si cabe, su vida.
Particularmente, me ha parecido muy simpática, aquella anécdota de un domingo de invierno en la parroquia de Piñeiro, cuando al acecho detrás de un zarzal, repentinamente surgió una bandada de perdices y el Sr. Pepe Yllade, escopeta al hombro, lograba abatir una de las piezas, pero con la mala suerte de que esta cae detrás de un montículo. Sucedido esto, y en compañía de sus perros, emprende la marcha hacia el lugar, para recuperar la pieza, encontrándose con un pastor. No había huella de la pieza por ningún lado, para sorpresa del cazador, e incluso los perros parecían despistados. El pastor decía no haber visto ave alguna: “Non, non a vin” manifestaba. La cosa era bastante extraña. Sin embargo, el olfato de los canes por fin encuentra una pista y estos, con el hocico, comenzaron a señalar una cesta del pastor, único lugar que faltaba por revisar. Ante la insostenible situación, el pastor, abriendo la cesta y poniendo cara de sorpresa, exclama: “Pois mire, Sr. Pepe. aquí está a condenada. ¿E non se foi meter no cesto? ¡manda carallo, o que pode facer unha perdiz ferida!”. Verlo para creerlo, pensó el Sr. Pepe, mientras iniciaba el camino de vuelta a casa, a la botica, al servicio a los demás.
Finalmente, y tras esta anécdota, únicamente quisiera aprovechar la ocasión para agradecerles su colaboración en la realización de este homenaje, y en nombre de AMIGOS de As Pontes, expresar nuestra fe y nuestro convencimiento de que este tipo de actos y reconocimientos públicos sirvan para animar y dar ejemplo al pueblo y a nosotros mismos, de que la bondad, la honestidad, la honradez, la humildad y el buen hacer, son virtudes que se reconocen, que merecen la pena, que son los mejores cimientos de un pueblo y por las que se debe luchar.
Hoy homenajeamos a un fiel retrato de todas estas virtudes, a una persona digna de imitar por las generaciones más jóvenes. Hoy homenajeamos a D. Julio José Yllade López, Pepe Yllade, profesional ejemplar y buen vecino, que ha contribuido a una mayor dignificación de la historia de As Pontes.
Sr. Pepe Yllade, ¡Muchas Gracias