Adiós a un vial que abre puertas al futuro

 

Prolongar la vida útil de la central térmica de As Pontes -cabeza tractora de la economía del municipio desde hace décadas- exigía acometer unas obras y ocupar un tramo de la carretera AC-861 a su paso por las instalaciones industriales. A cambio, Endesa blindaría su futuro en la localidad 25 años más. El compromiso llegó y con él, un cierre al tráfico en forma de adiós definitivo que desde ayer impide el paso de vehículos y viandantes desde la conocida como rotonda de A Vilavella hasta otra glorieta, la que conecta con el polígono industrial de Os Airíos. Con la supresión de una de las principales vías de acceso al municipio, muchos vecinos, explicaban ayer en las inmediaciones de la zona, tendrán que cambiar hábitos y rutinas, pero la mayoría, añadían, lo dan por bueno a cambio de la continuidad del complejo eléctrico hasta el 2045.

Pequeñas equivocaciones

A media mañana, tras las primeras horas, en las dos rotondas afectadas por el corte se circulaba con normalidad. No obstante, detenerse durante unos minutos a observar la estampa evidenciaba la presencia de algunos conductores despistados: marchas ralentizadas, velocidad más lenta, intermitentes que buscaban la dirección correcta y algunos cambios de sentido. Fue el caso de algunos conductores que, al no percatarse de la presencia de la señalización vertical y horizontal, tuvieron que cambiar la dirección de su marcha a las mismas puertas de la entrada principal de la central térmica. «Non vin o cartel e tirei para diante, pero non pasa nada, dou a volta e listo», decía una vecina del municipio. Lo mismo le ocurría a otro conductor, que se desplazaba a la villa por motivos de trabajo. «Me he colado porque vengo siempre a tiro fijo y ni me he fijado, pero a partir de ahora lo tendré en cuenta», explicaba.

Comprensión ante un cambio que provocará que muchos vecinos tengan que cambiar hábitos adquiridos hace décadas. Pero no solo ellos. También colectivos como el de los repartidores. Algunos ayer reconocían que «este corte fainos unha faena porque agora temos que cambiar todas as rutas e dar moita volta para facer algúns repartos, pero non se lle pode facer nada». Al igual que ellos, numerosos vecinos tendrán que modificar sus rutas diarias a pie. Al menos mientras duren las obras. Los más madrugadores, caminando y corriendo, ya se topaban a primera hora con el corte. «Fastídiame o paseo», comentaba ayer sonriendo una vecina. A lo que otro replicaba: «Levo facendo o mesmo camiño anos, pero non é ningunha molestia». Eso sí, criticaba que «antes de pechar isto non se fixera a nova vía». Mientras esto se producía a las puertas de la térmica, el barrio de A Casilla, la avenida das Veigas e incluso la de Galicia registraban un volumen de tráfico superior al habitual. Desde el bar Isabel, su propietaria, señalaba que «por donde pase más gente siempre hay más posibilidades de que paren, así que ojalá que nos vaya un poquito mejor». Al otro lado de la carretera, Ana -encargada de la estación de servicio- añadía que «se nota más movimiento en la carretera, en ventas todavía no, habrá que esperar a que pasen unos días».

En sustitución del tramo cortado, As Pontes contará con una nueva vía de circunvalación de un kilómetro que costeará íntegramente Endesa. El plazo de la actuación -que incluye una red de sendas de 2,5 kilómetros de longitud y un aparcamiento- está fijado en 18 meses.

La normalidad fue la tónica de una mañana en la que también hubo algunos despistes

La Voz de Galicia