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As
Pontes de García Rodríguez,
Historia de As Pontes
De
Roma al Feudalismo En el año 60 a.C., las naves de
Julio César llegan hasta Brigantium. Sin embargo los efectos de la
invasión y dominación romana de Galicia debieron llegar con retraso
a As Pontes. Ninguna de las principales y más conocidas vías que
figuran en el Itinerario de Antonio pasaba por As Pontes, pero es
lícito suponer que desde Lucus Augusti (Lugo) alguna vía secundaria
acercase la capital del convento jurídico romano a las costas de la
ría ferrolana, pasando por el valle eumés. Pero sí llegó la lenta y
progresiva romanización. Los ponteses terminarán pagando impuestos
al Imperio, mezclando su primitiva lengua con el latín, adaptando su
vida a las normas del derecho romano y adoptando criterios y estilos
artísticos nuevos. Hay una huella romana en los más viejos puentes
de As Pontes, aunque difícil de valorar tal y como hoy los
conocemos. También, abundan en la comarca castros que,
evidentemente, como demuestran ciertos vestigios, llegaron a la
época romana y subsistieron romanizados, como forma de vivienda. La
romanización del valle, si bien lenta por estar alejado de los
centros neurálgicos políticos y culturales, la prueba un Ara Votiva,
hallada en 1975 en las excavaciones de la ermita de Santa Eulalia de
Portorroibo, y hoy instalada en el parque municipal, ante el
edificio del Ayuntamiento.
AdAP
(R) 2006 Sarcófago
paleocristiano hallado en la villa, expuesto en el parque municipal Puente romano,
probablemente el más antiguo de la villa Sarcófago
paleocristiano hallado en la villa, expuesto en el parque municipal La presencia romana trajo otra
decisiva aportación, el cristianismo, que fue superponiendo sus
ritos, creencias y costumbres a la religiosidad primitiva
típicamente agrícola, muy vinculada a la naturaleza, a los ritos
mágicos de fecundidad y al culto a los muertos. Los sarcófagos
paleocristianos hallados en As Pontes, que pueden verse en el parque
de la villa, atestiguan la cristianización del valle, temprana, como
la de toda Galicia. La población, dispersa en minúsculas aldeas o en
las alturas de los castros, transformaría poco a poco los lugares
sagrados de sus antepasados en pequeñas ermitas y santuarios que
salpicarían, como aún lo hacen hoy en día, el paisaje pontés. La
dominación sueva, en los siglos V y VI, poco significó para As
Pontes. Es sabido que la estructura administrativa romana perduró y
que hubo una especie de pacto para la convivencia entre los
invasores y la población hispanorromana. También la situación
geográfica debió preservar a los ponteses de los musulmanes. Es
posible que algunos hispanos islamizados llegasen hasta As Pontes.
Así se explicaría el origen de topónimos como Mouros, Mourela y
otros. A mediados del siglo XIV, un tal Rodríguez de Valcárcel
aparece en algunos documentos como señor de los cotos de Balón y
Brión, próximos a Ferrol. Era nieto de Nuño Freire de Andrade, un
vasallo del conde de Trastámara, que había sido armado caballero en
Burgos, durante la coronación del rey AlfonsoIX. No pertenecía,
pues, a la vieja nobleza gallega. Cuando las sangrientas guerras
civiles entre los partidarios de Pedro el Cruel y de Enrique de
Trastámara asolaron la península, García Rodríguez de Valcárcel tomó
partido por este último, participando en 1367 en la batalla de
Nájera (La Rioja), desastrosa para el bastardo. Algunos afirman que
García Rodríguez perdió parte de sus bienes durante la guerra
fraticida. Lo cierto es que, en 1372, el rey Enrique II, "el de las
mercedes", hizo una a García Rodríguez: "Por quantas lealtanzas de
fianza fallamos en vos... e por quanto afán y trabajo y pérdidas
oviste tomado por nós... facemos vos donación pura y perpetua... del
lugar de las Puentes de Hume". García Rodríguez pasa a ser señor de
As Pontes, de la villa y del castillo, con jurisdicción civil y
criminal y poder para nombrar alcaldes, alguacil y escribanos
públicos, por lo que el Concejo pierde su autonomía. Desde entonces,
As Pontes pasa a llamarse As Pontes de García Rodríguez.
Estas calles,
próximas al barrio del Chamoselo, son el recuerdo del núcleo
medieval de As Pontes de García Rodríguez Puente de la época
del caballero García Rodríguez de Valcárcel, señor de la villa, que
añadió su nombre al de As Pontes García Rodríguez disfrutó de
durante pocos años del señorío concedido por el Rey. Murió, según
parece, en 1410 y fue enterrado en el convento franciscano de
Villafranca del Bierzo, cuyo cercano castillo de Corullón pertenecía
a su esposa, Inés Fernández de Tamar. Al no sobrevenirle
descendencia masculina, sus tierras (el señorío de As Pontes, entre
ellas) pasaron a los Andrade y, posteriormente, a la familia con la
que entroncaron: los Condes de Lemos. El Concejo, Jueces y Jurados
de As Pontes mandaron a Vivero, a visitar al obispo Don Munio, a su
Alcalde, Joan Vermuiz, que resulta ser el primer pontés de quien
sabemos el nombre. El acuerdo se firmó en la villa de Landro en
marzo de 1267 en presencia de testigos vivarienses y ponteses. Entre
estos últimos estaban Pedro Joaniz, clérigo, y otro Pedro conocido
simplemente como "Pedro das Pontes de Hume". | ||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||