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As
Pontes de García Rodríguez,
Pontés do Ano
D. Enrique RIvera Rouco "O Cura dos Chaos" AdAP
(R) 2006
Discurso del Presidente de AMIGOS de As Pontes, D. Manuel Escourido
Calvo en el Homenaje como Pontés do Ano a D. Enrique Rivera Rouco.
23 de febrero de 2002. Buenas tardes señoras y señores, Es para mi un orgullo y una
satisfacción, el participar en este homenaje a D. Enrique Rivera
Rouco: O cura dos Chaos. Sin embargo, a la vez, resulta difícil
decir algo que ustedes ya no sepan de D. Enrique. Son miles las personas que le han
conocido, que han disfrutado de su amistad y que han compartido con
él los momentos más especiales de sus vidas. Todos nosotros tenemos
recuerdos marcados por la figura religiosa de D. Enrique, a veces
felices, como bodas y bautizos y, otras veces, más sentidos, como
las despedidas a nuestros seres queridos. En todos estos momentos
que marcan la vida de una persona, D. Enrique ha estado para
celebrar, festejar y oficiar, pero también para ayudar, reconfortar
y consolar allí donde se le necesitaba. Pero además de su vida y labor
religiosa, todos conocemos a D. Enrique como una persona de lo más
entrañable, una persona llena de humildad y bondad, una persona
dispuesta a darlo todo por los demás. Es esto algo que suena raro en
tiempos en los que, palabras como bueno y humilde se usan demasiado
poco, quizás porque son adjetivos que poca gente merece o quizás
porque se ha perdido la esencia de su significado. Sin embargo, son
palabras ricas, hermosas y plenas de sentido cuando nos referimos a
D. Enrique, porque D. Enrique, antes que cualquier cosa, ha sido, es
y será un hombre bueno. A la vez, no quiero dejar de pasar
esta oportunidad para destacar una faceta, quizás menos conocida por
algunos, pero no con menor importancia. Para muchos, As Pontes era
un valle, unas montañas, un río, una mina y una central térmica. Pero As Pontes es más, y es más
porque D. Enrique así nos lo ha mostrado. Su trabajo como cronista
oficial de la villa y su labor de investigación, recopilación y
recuperación de nuestra historia, ha posibilitado que, los ponteses
de nacimiento y los ponteses de adopción, conozcamos los rasgos de
esta villa, la personalidad de este pueblo configurada a través de
su historia y de los hombres y mujeres que han pasado a formar parte
de la misma. D. Enrique nos ha legado uno de los mayores tesoros que
tiene el ser humano: el recuerdo. Difícilmente podremos saber
quiénes somos y a dónde vamos, si antes no sabemos o no recordamos
de dónde venimos. El conocimiento de la historia abre la puerta
hacia el futuro. D. Enrique ha abierto la puerta de nuestro futuro,
labor, por sí sola, digna de este homenaje a su persona. Estamos pues, en el homenaje a una
persona que ha dedicado su vida a los demás de forma desinteresada,
transmitiendo, siempre, esperanza, alegría y felicidad. Estamos en
el homenaje a una persona que siempre ha vivido por y para sus
vecinos y feligreses. Estamos en el homenaje a una persona que ha
recuperado nuestro pasado para que podamos tener un futuro. Hoy, en
este acto y en compañía de todos los presentes, estamos homenajeando
Ó Cura dos Chaos: párroco, vecino, amigo e historiador, pero antes
que todo eso, hoy homenajeamos D. Enrique Rivera Rouco: un hombre
bueno. Muchas gracias | ||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||