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As
Pontes de García Rodríguez,
Pontés do Ano
Dª.
Marciala Iglesias Vales AdAP
(R) 2006
Discurso del Presidente de AMIGOS de As Pontes, D. Jose Luis Corral
Rey en el Homenaje como Pontés do Ano a Dª. Marciala Iglesias Vales.
26 de marzo de 2004. Buenas noches, señoras y señores. Hoy nos hemos reunido para
celebrar una cena de confraternidad con la que rendimos un merecido
homenaje a Doña Marciala Iglesias Vales, una querida vecina de As
Pontes con una intachable trayectoria profesional, a lo largo de la
cual contribuyó a la formación educativa y personal de muchas
generaciones de ponteses. En una concepción moderna y actual,
enseñar significa motivar e involucrar a los estudiantes en un
proceso de construcción y reconstrucción de sus propios
conocimientos, habilidades, actitudes, afectos, formas de
comportamiento y valores. Es hacer que vivan y sientan que la
ciencia es una actividad humana y no un conjunto de conocimientos
que deben aprender de memoria. El profesor debe estar en
constante interacción y comunicación con sus alumnos, con sus
colegas y con el resto de la comunidad de la institución donde
desarrolla su labor. Esta concepción moderna y actual de la
enseñanza, era ya puesta en práctica, años atrás, por una
profesional del valor de Doña Marciala Iglesias Vales, que
adelantada a su tiempo, veía la enseñanza escolar como algo más. Los
motivos que mueven al profesor a desarrollar su actividad pueden ser
de diversa índole y son también de extraordinaria importancia.
Cuando el profesor, como es el presente caso, ama la labor que
desempeña, siente la necesidad interna de elevar la efectividad del
proceso de enseñanza, de motivar a sus alumnos por el aprendizaje de
las materias que imparte y, al unísono, de contribuir al crecimiento
personal de cada uno de ellos, es cuando esta profesión alcanza la
más alta cota. La sociedad en su conjunto y, los hoy presentes, en
particular, reconocemos la indudable importancia de una actividad
que pone todo su empeño en la formación y desarrollo de las nuevas
generaciones, en su preparación para la vida y en ampliar las
ventanas por las cuales ven a todo un mundo de opciones
profesionales y personales a seguir. Doña Marciala es recordada con
mucho cariño por todos sus alumnos, unos alumnos que recuerdan sus
altos niveles de exigencia, trabajo y responsabilidad, pero que, al
pasar los años, reconocen como una forma de educar que ha traspasado
el horizonte temporal de esos cursos compartidos, porque esa
actitud, necesaria para todos los ámbitos de la vida, no se enseña
en los libros ni en los manuales, sino que se aprende de una persona
que enseña con el ejemplo a unos alumnos a los que ve como
protagonistas del más prometedor de los futuros. Al mismo tiempo,
podemos hablar de Doña Marciala como una buena vecina, como una
persona preocupada por los demás, como una buena amiga a la que se
puede recurrir en todo momento y, también, porque no decirlo, como
una apasionada de la literatura que nunca se separa del libro en el
que está sumergida en cada momento. Estamos pues, en el homenaje a una
persona que ha dedicado su vida a la noble actividad de formar
jóvenes para que estos tuviesen un mejor futuro, una persona que ha
contribuido al desarrollo social y cultural de As Pontes, una
persona querida y admirada por amigos y vecinos, una persona que se
ha convertido en un ejemplo para las personas de bien y, en
especial, para las generaciones que tuvieron la suerte de pasar por
sus manos, la cuales nunca dejarán de estarle agradecidas. Hoy
homenajeamos a Doña Marciala Iglesias Vales, profesional ejemplar y
buena vecina, que ha contribuido a una mayor dignificación de la
historia de As Pontes. Hoy homenajeamos a Doña Marciala
Iglesias Vales, Pontesa do Ano 2003. Señora Marciala, ¡Muchas
Gracias! | ||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||