Endesa inicia la primera de las dos plantas que ampliarán su térmica

Semana a semana se suceden los trabajos en la central térmica de As Pontes. La gran transformación de la planta de Endesa para reducir en un 50 % sus emisiones contaminantes está ya en marcha y una de sus dos grandes intervenciones acaba de arrancar. Así, después de obtener todos los permisos necesarios, con la pertinente licencia de obras por parte del Concello, la eléctrica ha puesto en marcha los trabajos de construcción de las nuevas instalaciones de desnitrificación que serán necesarias para rebajar los niveles de emisión.

Las obras de la desnitrificadora han sido adjudicadas a Alstom, que a su vez cuenta con otras firmas de la comarca, como Electrorayma y Bilfinger. Se construirán tres depósitos cuya misión será la de almacenar la urea que posteriormente se usará en los procesos de generación de electricidad para rebajar los niveles de contaminantes.

En el marco de este proceso de reforma, también se modificarán los quemadores de la caldera para cambiar el modelo de combustión para que se forme menos óxido de azufre.

La ejecución de esta primera parte de la transformación de las instalaciones se desarrollará hasta finales de este mismo año, aunque no estará operativa hasta mediados del próximo, ya que después de que haya culminado tendrá que entrar en pruebas y ponerse en marcha.

Proceso complejo

La parte del proyecto relativa a la desnitrificadora es la más sencilla de la reforma de la central térmica, mientras que la más compleja se activará, si se cumplen las previsiones que maneja la empresa Endesa, a finales de este mismo año. Será la desulfuradora, cuyos permisos se están tramitando actualmente, con el fin de que puedan arrancar los trabajos a principios del próximo ejercicio, año en el que tendrá que culminar la obra.

La tercera gran transformación que acomete Endesa en su central de As Pontes viene motivada por la necesidad de adaptarse a las exigencias de la Directiva de Emisiones Industriales (DEI) de la Unión Europea, que obliga a un drástico recorte en las emisiones. Fundamentalmente, se actúa para bajar la contaminación en cuanto a las partículas, óxido de nitrógeno y de azufre, con el fin de alcanzar los objetivos planteados por las autoridades comunitarias.

En estos momentos ya se encuentran en las instalaciones de la térmica pontesa alrededor de medio centenar de trabajadores de compañías auxiliares acometiendo las primeras actuaciones vinculadas a la reforma. Las previsiones que maneja la eléctrica apuntan a que cuando los trabajos de adaptación alcancen su punto álgido, estos generarán ocupación para unos 300 operarios.

Fuente La Voz de Galicia