Endesa perderá la mitad de su cesta de generación en Galicia sin la térmica

 

La eólica solo representa actualmente el 15 % de su potencia instalada en la comunidad

El posible cierre de la central térmica de Endesa en As Pontes mantiene en vilo desde el viernes a la población de la villa minera y a toda la comarca ferrolana. La eléctrica garantiza la continuidad de sus empleos directos -unos 200 entre la planta y la terminal descargadora del puerto de Ferrol- pero los trabajadores 250 auxiliares de ambas instalaciones y los 150 transportistas que se ocupan del trasvase del mineral desde los muelles a la planta tienen una preocupación máxima por su futuro. Solo en compras, nóminas y servicios, la eléctrica se deja al año en la comarca unos 80 millones de euros, que ahora están en riesgo.

Pero, además, la clausura de la térmica, hasta hace pocos meses una de las joyas de la corona para la compañía propiedad de la italiana Enel, implicará un gran repliegue en la capacidad de generación eléctrica en Galicia. Aquí cuenta con una capacidad instalada de 3.236 megavatios, 1.469 de los cuales dejarán de utilizarse con el fin de la térmica. O lo que es lo mismo, su cierre implicará la pérdida de casi la mitad de su potencial de generación en la comunidad, aunque está por ver si Endesa opta por seguir produciendo electricidad en esas instalaciones con un combustible alternativo o baja la persiana definitivamente.

En la comunidad, el principal foco de generación de electricidad de Endesa es la térmica pontesa, con 1.469 megavatios de potencia y el 77 % de la producción con este mineral en territorio gallego. Sin embargo, no es el único activo con el que cuenta en Galicia. También en As Pontes dispone de una central de ciclo combinado, que este año, precisamente por la reactivación de este tipo de instalaciones en todo el país -por su papel de soporte a las renovables y por los bajos precios del gas- ha incrementado su operatividad. Esta planta cuenta con una capacidad de 870 megavatios de potencia, el doble de la que tiene la otra terminal similar que opera en Galicia, la de Naturgy en Sabón.

El tercer gran eje de la capacidad de Endesa en Galicia son los parques eólicos. Actualmente dispone de 510 megavatios instalados, aunque en breve esa capacidad se incrementará más, ya que tiene en construcción tres parques, en O Vicedo y A Paradela, que sumarán otros 62.

Los recintos eólicos de la compañía están ubicados en las provincias de Lugo, Ourense y Pontevedra, aunque, una vez que ha anunciado que abandona el negocio de la generación de electricidad con carbón en España, la eléctrica sostiene que acelerará los planes de inversión en energías renovables, también en la comunidad. De hecho, cuenta con proyectos para poner a andar otros recintos, en los dos próximos años, que implicarían la instalación de otros 120 megavatios de potencia.

Endesa cuenta con instalaciones hidráulicas y minihidráulicas de 510 megavatios de potencia, ubicadas en las provincias de Ourense y A Coruña. En conjunto, los activos de generación de la eléctrica produjeron 11.107 gigavatios a la hora al cierre del 2017. Si se extrapolan esos datos a un futuro con un cierre de la térmica pontesa culminado -en el peor escenario, que ni siquiera use combustibles alternativos-, implicaría una caída del 75 % de su producción.

La eléctrica achaca a la aceleración del proceso de descarbonización de la economía en toda Europa, la escalada de los precios de la tonelada de dióxido de carbono, las mejoras competitivas de la generación con gas y a un entorno regulatorio adverso la decisión de cerrar la central, en la que enterrará su última inversión de 217 millones.

 Crece la demanda para que la central sea reconvertida para quemar biomasa

De la descarbonización a la economía circular. En As Pontes crece la demanda por parte de las Administraciones y de los agentes sociales para que la central térmica, una vez que deje de utilizar carbón definitivamente, opere con biomasa. La eléctrica ya ha llevado a cabo desde el pasado verano distintas pruebas para evaluar los resultados de utilizar un combustible complementario al mineral.

Algunas fuentes técnicas apuntan que actualmente sería posible sustituir el 25 % del carbón por una mezcla rica en lodos de depuradoras e industriales con biomasa. Las pruebas también han arrojado resultados positivos en cuanto al uso de pellets —pequeños cilindros de madera—, aunque debido al alto coste de la materia prima, este combustible no se considera viable económicamente. Sin embargo, afirman que «se deben centran los esfuerzos en conseguir biomasa en forma de viruta procedente de residuos forestales, restos de poda, matorrales o frondosas sin salida comercial».

 

Medio plazo

A medio plazo, el estudio técnico aboga por utilizar residuos y productos forestales como combustible de mayor porcentaje, purines secos agrícolas y también residuos orgánicos de origen doméstico. Así se mantendría la planta en funcionamiento y se lograrían las tres erres que caracterizan los objetivos de la sostenibilidad: reducir, reutilizar y reciclar.

No obstante, partidos políticos, sindicatos y asociaciones empresariales insisten en que para poder acometer la transformación de la mayor central generadora de electricidad con carbón del país es necesario la implicación de la compañía y de las Administraciones. Se seguiría el ejemplo de las transformaciones de centrales similares en el Reino Unido.

LA Voz de Galicia