Flores con aroma pontés

Flores con aroma pontés

Nacho Díguele tomó el testigo de sus padres en la única empresa de As Pontes dedicada al sector de la floricultura. En siete invernaderos, repartidos por 2.500 metros de terreno, cultiva tulipán, lilium o iris, que vende por Galicia, Asturias y León

El viento, la lluvia , la humedad y las bajas temperaturas son algunas de las barreras que tiene que sortear casi a diario el pontés Nacho Díguele Parras para tratar de sacar adelante el negocio de floricultura que iniciaron hace tres décadas sus padres, quienes convirtieron su afición en una profesión, de la que él ha recogido el testigo.

Esas flores con aroma pontés se sitúan en un terreno de 2.500 metros, colindando con el río Chamoselo, en el lugar de A Casanova, donde Nacho suma ahora un total de siete invernaderos, en los que con mimo y cuidado deja brotar alrededor de 92.000 plantas al año.

«El negocio funciona, pero ya funcionó mejor hace cuatro o cinco años. Acusamos la crisis y hemos visto reducidas las plantaciones de 130.000 a unas 80.000. Este año plantamos algo más porque estamos probando diferentes tipos de lilium, que es nuestra especialidad», explica el empresario, que resume que «si en la floristería no se vende, aquí tampoco. Es todo una cadena».

Los bulbos que crecen en tierras pontesas, en la única firma dedicada al sector de la floricultura de la zona, tienen su origen en Holanda. «Son los que controlan el mercado», asegura Nacho, quien explica que la época fuerte en su trabajo va desde el mes de mayo a noviembre.

«Cuando estamos en plena temporada es un trabajo de lunes a lunes. Tienes que recoger flores todos los días. En invierno suelo venir solo por la mañana. En función del tipo de plantaciones debes desempeñar unas u otras tareas», comenta el floricultor, quien indica que el tulipán «hay que recogerlo enseguida, porque es muy rápido», mientras que otras variedades necesitan otros cuidados, como regarlos todos los días o instalar mantas térmicas para que no les afecte el frío cuando llegan las bajas temperaturas.

La temporada fuerte de trabajo para el empresario pontés va de mayo a noviembre, cuando recogen para Difuntos

En este amplio terreno, Nacho suma alrededor de una veintena de variedades de lilium -rojo, blanco, oriental y varios híbridos- y una decena de especies de tulipán, además de iris, otra de las flores que tienen más salida en el mercado.

Este empresario trabaja con floristerías y minoristas, además de algún que otro consumidor grande de la zona de León. Y realiza tres rutas, en las que entrega esas flores con olor pontés mimadas hasta la extenuación.

«Cubrimos la zona de A Coruña, la costa lucense y llegamos hasta algunas poblaciones de Asturias», indica Nacho, que se formó en esta profesión gracias a los consejos que le inculcaron sus padres.

Los contratiempos son el pan de cada día de este pequeño negocio, que no puede competir en precios con otras grandes plantaciones del sur de Pontevedra o de la costa de Ferrol. «Por eso nuestra premisa es la calidad», dice el pontés, que va plantando escalonadamente para tratar de sacar el mayor rendimiento a sus producciones.

«Difuntos es la época clave que salva una temporada. Así que plantamos poco a poco para tener flores listas ese día», añade Nacho, quien además de cuidar las plantas hace lo propio con la tierra, la que abona con productos naturales. Todo esfuerzo es poco para sacar adelante una empresa que nació de una afición y ahora lleva el aroma pontés lejos de sus fronteras.

El Progreso