Ganaderos de A Capela sufren cuatro ataques de lobos a sus cabañas en apenas una semana

Los afectados urgen medidas para paliar los daños y prevenir nuevas pérdidas

En apenas una semana se han registrado al menos cuatro ataques de lobos en A Capela. En la granja de Piñeiro «mataron e comeron un becerro de cinco días», explica el propietario. «Pola mañá vin que faltaba (…). Sacárano fóra do peche da parcela [dentro defenderíano as vacas], vin as marcas do ataque e da loita, e tamén do arrastre ata a beira dun regato; alí descuartizárono, deixaron tan só a cabeza e as patas dianteiras, e a pel dada a volta. Seguín a senda pola que se foron e atopei media orella cun crotal», detalla.

Este ganadero conoce el comportamiento del lobo y concluye que, «polas características do ataque e os signos que había, foron varios individuos, probablemente unha manada de entre seis e dez, adultos, subadultos [nacidos o ano pasado] e cachorros deste ano». Los agentes de la Consellería de Medio Rural que acudieron, tras la denuncia, comparten esta hipótesis. En Filgueiras, la dueña de otra ganadería extensiva se encontró una ternera con la boca desgarrada, que tuvo que ser sacrificada. «Esta fue la última, pero ya me habían atacado un ternero, que salvé, y otra vaca, que también murió, este año», cuenta. En el lugar de A Porta apareció un perro muerto y a unos 200 metros, dos cabras, de otro vecino. Al menos tres de estos casos han acabado en denuncia. «La mayoría no lo hacen, por las trabas burocráticas y porque no te hacen caso. Si acaban el dinero consignado para esto, no cobras. Están bajando a las casas de las aldeas (…), estamos cansados, que lo controlen. Los campesinos no podemos tener los animales para alimentar a los lobos», insiste. Afirma que en O Forgoselo se suceden las agresiones, aunque no trascienden.

El granjero de Piñeiro reclama «que as cuantías das indemnizacións [por parte de la Xunta] sexan xustas», más cuando uno de los objetivos reiterados por el Gobierno gallego «é fixar poboación no medio rural». «Non só é o valor do becerro, senón o coste de oportunidade que lle daría un valor engadido ao vendelo dentro de nove meses, e os perxuízos engadidos, como danos á nai por perder a cría». Considera que la Administración, «a diferencia do lobo, que carece de conciencia e mata para comer, debería empatizar cos perxudicados e responder de forma real e eficiente, non a medias».

Ambos afectados lamentan que el Plan de Xestión do Lobo en Galicia «non estableza ningunha medida concreta para previr estes ataques». Además de no incluir A Capela entre los municipios de «zona 1 [prioritaria y con compensaciones un 30 % superiores al resto en caso de ataque]», como sí figuran As Pontes o Monfero, limítrofes. «É inxusto e discriminatario», coinciden. Entre el 30 de octubre de 2014 y el 30 de septiembre de este año se contabilizaron nueve denuncias en A Capela, ocho en Monfero y dos en As Pontes.

[lavozdegalicia.es]