La incertidumbre de un pueblo unido

La incertidumbre de un pueblo unido

Todos a una. Sin fisuras. Unidos ante la incertidumbre y la preocupación que se cierne sobre As Pontes, un pueblo que ha crecido y prosperado al abrigo de una central térmica que lleva ya demasiados meses sin echar humo.

Los primeros en dar la voz de alarma sobre la subida del precio del CO2 y la falta de trabajo fueron los camioneros, que continúan encerrados en las casas consistoriales de As Pontes, Vilalba y Ferrol, exigiendo una “transición enerxética xusta”.

Después llegaron los sindicatos para advertir de la peligrosa situación de las empresas auxiliares que operan para Endesa. Despidos y contratos sin renovar. Un panorama negro como el carbón que obligó a cientos de trabajadores a salir a la calle, una medida que se amplía este mismo jueves con la convocatoria de una huelga de 24 horas para las contratas, mientras que el personal de Endesa está llamado a parar de 12.00 a 13.00 horas.

 

Y ahora, con todo en el aire, el grito es unánime, compartido por los vecinos, pero también por los empresarios, comerciantes y hosteleros de la localidad. Todos implicados en una lucha que no será sencilla ni mucho menos corta.

“La gente creía que esto era solo un problema de los camioneros y nos afecta a todos”, dice Estefanía Urueña, de Urbo Moda, quien vaticina que con el cierre de la central “el volumen de compras se reducirá en la mitad de la mitad”.

José Rodríguez: “Hay que aprovechar esta crisis para buscar alternativas en positivo. As Pontes tiene futuro y mucho potencial”

Igual de desoladoras son las cifras que baraja Tino Fernández, de O Marbella. Calcula que las ventas en la hostelería han descendido en los últimos años “nun 25 ou 30%”. “Co peche de Endesa será insostible. O que coñecemos como negocios pasarán a ser medios de vida sacrificados e con dedicación exclusiva”, dice este hostelero pontés, que no se saca su chaleco amarillo ni detrás de la barra, un símbolo con el que busca visibilizar una lucha compartida.

Precisamente a “la unión” es a la que apela José Rodríguez, el presidente de Cohempo —la asociación que aúna a comerciantes, hosteleros y empresarios de As Pontes, y que suma más de 120 socios—, para combatir este mal momento que vive la localidad.

“Este pueblo ya ha superado otras crisis anteriores. Hay que aprovechar esta que tenemos ahora para buscar alternativas en positivo. As Pontes tiene futuro y mucho potencial, y eso es lo que tenemos que tener presente”, argumenta Rodríguez, quien destaca que el 100% de los socios de la entidad han participado activamente en las movilizaciones y cierres —también lo han hecho otros comercios que no están en Cohempo—, y este jueves vuelven a mostrar su solidaridad bajando la verja a partir de las 19.00.

A esa hora está convocada una manifestación, con salida desde la Praza do Carme, en la que todo un pueblo reclamará soluciones al parón de la central. “Las expectativas son buenas. Después de las movilizaciones anteriores, creemos que se juntarán más de 3.000 personas en la calle”, pronostica Rodríguez, quien confía en que todos estarán unidos “hasta el final”.

Urbo: “No son los camioneros, es un problema de todos”

Estefanía Urueña Bouza, una de las cabezas visibles de Urbo Moda, defiende que la problemática que asola As Pontes no solo tiene que ver con los camioneros. “La gente se tiene que concienciar, es un problema de todos”, dice la joven empresaria, que cuantifica en “un 90%” el porcentaje de ingresos de su negocio que dependen de clientes vinculados con Endesa.

 

O Marbella: “Xa se empeza a palpar a desesperación”

Tino Fernández Aldrey, propietario de la cafetería O Marbella, no abandona ni detrás de la barra el chaleco amarillo. “É unha forma de visibilizar a nosa loita”, afirma, reconociendo que entre los vecinos y los propios hosteleros “hai preocupación, incertidume e xa nalgúns casos empeza a palparse a desesperación”.

 

Him&Her: “Esto va a ser un pueblo de gente mayor”

La joven Sonia Arnoso está al frente de su salón de belleza Him&Her desde 2016, un negocio que funciona muy bien, pero que no es ajeno a la problemática de la central. “De momento no, pero si la gente coge miedo, no tardarán tanto en dejar de consumir y ya no habrá futuro”, confirma la peluquera, que cree que sin alternativas “esto va a ser un pueblo de gente mayor”.

 

Tiquê Shop: “Cerrando pierdes, pero hay que ser solidario”

Marta Otero abrió su tienda de ropa hace escasas dos semanas en la céntrica Avenida de Galicia. “No era el mejor momento, pero me aventuré y estoy contenta”, dice la emprendedora, quien se ha sumado a todos los cierres desde el primer día. “Cerrando pierdes, pero hay que ser solidario y volcarse ante este problema. Cada uno tiene que aportar su granito de arena”, añade.

EL Progreso