Las pruebas con biocombustible no evitan el cierre de la central térmica de As Pontes

Mezclar el carbón con biomasa no es viable, ni económica ni medioambientalmente

El informe técnico y económico elaborado por Endesa es tajante a la hora de descartar el uso de biocombustibles en la central térmica de As Pontes para garantizar su futuro. Así, según la información a la que ha tenido acceso La Voz, el análisis de los resultados pone en cuestión la viabilidad técnica y medioambiental y evidencia la inviabilidad económica de la planta.

Los estudios realizados en las últimas semanas -desarrollados bajo el paraguas del Instituto para la Diversificación y Ahorro de Energía (IDAE)- inclinan la balanza de una forma clara y echan por tierra la posibilidad de que las instalaciones puedan funcionar con la mezcla resultante del carbón y otros biocarburantes. Si hasta el momento las pruebas realizadas por la compañía no habían podido dar con la tecla que permitiera retomar la actividad de una forma viable económicamente, las conclusiones de estos últimos ensayos determinan que no es rentable quemar el carbón con otros materiales.

Mezcla de carbón y biomasa

En los ensayos desarrollados por la compañía con el objetivo de reducir los costes de producción que deben asumir en la actualidad centrales térmicas como la de As Pontes se utilizó, como combustible, una mezcla de carbón y biomasa. A saber: un 15 % de orujillo de oliva, un 25 % de compost y un 60% de carbón. En la selección de material y porcentajes, la empresa buscaba conseguir un resultado que alcanzara una carga de 280 MWh y garantizara un funcionamiento con cinco molinos. Así como recortar, de forma significativa, la emisión específica.

De las conclusiones, desde el punto de vista económico, se extrae que la reducción por coste variable sería de aproximadamente 0,16 €/MWh. La disminución, escasa e insuficiente, no permite reanudar la actividad de forma regular ni tampoco abre la puerta a operar en un plazo mayor de tiempo. Por el contrario, sí se constata el incremento de los costes variables. En este caso, debido a la pérdida de rendimiento por ensuciamiento de equipos por la deposición de sulfato potásico, así como por el mayor importe por escorificación. También por la disminución de la vida útil de los sistemas expuestos al combustible y a los gases. Los gastos también crecerían porque, en la actualidad, no existe la oferta de biomasa necesaria para dar salida a las elevadas demandas que una planta como la de As Pontes requiere para su pleno funcionamiento. El informe también plasma el coste de generación de la mezcla de carbón y biomasa para conseguir el combustible resultante.

Por encima de los límites

Del capítulo medioambiental también se extraen conclusiones significativas. Entre ellas que, la combustión a través de biomasa crea una nueva especie -el sulfato potásico- con la que se superan los valores límites de emisión (VLE) de las partículas en chimenea. Se indica que, en este momento, solo se superan de forma puntual, pero si se toman como referencia los valores de aplicación en el 2021, los sobrepasarían en más de 10 veces.

Por último, desde el punto de vista técnico, las pruebas efectuadas por Endesa evidencian que, sobre la cadena productiva, también recaerán nuevos costes de operación y manteamiento al elevarse la complejidad de su funcionamiento. Se estima que el rendimiento de la caldera se reducirá en 15 Kcal/kWh y que, el incremento de la temperatura, traería consigo nuevas complicaciones al proceso de escorificación.

Las conclusiones del documento echan por tierra las esperanzas depositadas en los biocombustibles para reactivar la central térmica de As Pontes. Los resultados complican el futuro de la planta y la abocan a un cierre que llegaría tras una inversión de 217 millones de euros.

Endesa explora diferente vías desde el verano para prolongar el futuro de la planta

La escalada en el precio de la compra de los derechos de emisiones de CO2 pllevó a Endesa a poner en marcha en verano diferentes pruebas con el objetivo de evaluar los pasos a seguir en la central pontesa. Así, la eléctrica ha venido explorando diversas vías para tratar de prolongar el uso de las instalaciones. Pero, hasta el momento, de ninguna de las pruebas se han podido extraer resultados satisfactorios.

A principios del mes de septiembre se llevaron a cabo varios ensayos con mezcla de carbón y compost. Y, las conclusiones, fueron similares. De entre todas ellas se resuelve que no es posible quemar únicamente orujillo, que se producen oscilaciones en la carga y que se superan los niveles de emisión de ácido clorhídrico. También que se incrementa la temperatura de gases.

Endesa también ha desarrollado diversos trabajos para cotejar la viabilidad del uso de pellets y de lodos. En este caso, de los resultados se extrae que su elevada humedad y su bajo poder calorífico inferior (PCI) imposibilitan su combustión.

Asimismo, más recientemente -a finales del pasado mes de octubre-, la compañía realizó una nueva prueba. En ese caso, con viruta verde. La operación tuvo que ser suspendida cuando únicamente habían transcurrido tres horas al detectarse inestabilidad en el control. Ese y otros factores, como la no consecución de la carga, evidenciaron la nula posibilidad de combustión de ese material.

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