Orgullo pontés en el hielo 

Orgullo pontés en el hielo 

 

José Antonio Platas participa en su tercera y última expedición a la Antártida, donde instalará la señal de su pueblo natal en el tótem de la base polar Gabriel de Castilla

AS PONTES. 13.580 kilómetros. Esa es la distancia que separa la Antártida de As Pontes, la localidad natal del cabo profesional José Antonio Platas Felgueiras, que participa en su tercera expedición al Polo Sur en el buque Hespérides de la Armada.

El pontés forma parte de un equipo que se encarga de realizar trabajos de soporte y transporte para los científicos de diversas nacionalidades que están realizando estudios entre el hielo.

Aprovechando la oportunidad de vivir por última vez esta experiencia «por decisión propia, ya que la preparación de estas expediciones impiden cualquier tipo de vida familiar o de otros ámbitos profesionales», el pontés quiere cumplir con un nuevo sueño.

El año pasado logró ondear la bandera de su localidad natal, de la que lleva distanciado, por motivos profesionales, unos 20 años. Y en esta ocasión, ha decidido dar un paso más y dejar ese intenso orgullo pontés en el frío hielo de la Antártida.

«A lo largo de estos tres años he visto las localizaciones de ciudades del mundo en las bases polares internacionales, así que después de solicitar los permisos, también quedará la mía», dice con ilusión José Antonio, que para ello se ha llevado una señal de localización con As Pontes y la distancia en su maleta.

El pontés, que vive en Cartagena, quiere permutar su plaza de destino para Ferrol y regresar así a su pueblo

Esta quedará instalada para la posteridad «en el tótem de la base Polar Antártica Gabriel de Castilla, en la isla Decepción», cuenta Platas, al tiempo que explica que se trata de una isla «formada por la corona de un volcán activo y por la que tenemos acceso en un lateral para entrar en el perímetro interno de la boca del volcán».

Por el momento ya se ha retratado con su señal en el puente de mando junto al capitán de fragata y comandante del buque de investigación oceanográfica, Aurelino Dapena Fernández, también gallego. Y pronto lo hará en la base internacional elegida.

Mientras tanto, y con la vista puesta ya en su regreso, que previsiblemente será en el mes de mayo, Platas reflexiona sobre su futuro próximo. «Mi idea es permutar mi plaza de destino en Cartagena para Ferrol, ya que mi deseo es volver a vivir en As Pontes», un sueño que quizás llegue a cumplir tras dos décadas fuera.

El Progreso