«Tras descarrilar el Dragon Belga, perdí la conciencia; me desperté intubada»

«Tras descarrilar el Dragon Belga, perdí la conciencia; me desperté intubada»

Un año después del suceso, la pontesa Belén Castro sigue sin recibir respuesta por parte de las aseguradoras; dice sentirse abandonada

Se siente relativamente afortunada por no recordar nada de lo que ocurrió la noche del 19 de julio del 2016. Junto a unos amigos y sus hijas, la pontesa Belén Castro celebraba las fiestas patronales de la localidad. Pero lo que tenía que ser una noche de diversión se convirtió en un trágico recuerdo que le ha marcado física y psicológicamente. A ella, al otro lesionado, «que recibió un fuerte golpe en el pecho, en la cabeza y perdió varias piezas dentales», -explica Castro-, pero también a sus hijas, a las del otro progenitor y al resto de los que ocupaban los vagones.

Sus recuerdos de ese momento se han borrado por completo. «Nos subimos en el Dragon Belga, pero al sufrir el descarrilamiento perdí la conciencia y ya no sé lo que ocurrió. Mis primeras nociones fueron ya en el hospital, intubada, al escuchar a una enfermera», relata. Las cosas comenzaban a ponerse en su sitio de nuevo, pero de inmediato «fui consciente de que algo no iba bien». Y sitúa ahí uno de los peores momento: «Fue cuando me bajaron a hacer un TAC. Recuerdo un dolor intensísimo de cabeza, como si tuviera un montón de kilos encima de ella». Tras dos días en el hospital, el proceso de recuperación echó a andar y con él las decepciones. «Tanto yo como el otro padre nos hemos sentido totalmente abandonados. Nadie se ha preocupado de nosotros, ni el propietario de la atracción, ni la comisión de fiestas, ni la aseguradora». Por ello, explica, «pasados un par de meses contratamos a un abogado y con él seguimos porque no hemos conseguido avanzar nada».

Lesiones por todo el cuerpo

En su caso, tras el accidente, sufrió heridas en la cabeza y en la oreja. Pero también lesiones que le obligaron a llevar collarín, así como múltiples erosiones en todo el cuerpo. A las primeras asistencias, atendidas por la Sergas, siguieron las que continúa recibiendo más de un año después y que -apunta- «me obligan, por ejemplo, a hacer láser cada mes en la frente para cerrar una de las heridas y la cicatriz. Realmente, lo peor de todo llegó a los pocos meses porque al principio estábamos dopados, vivíamos en al aire, pero después llegó lo duro». Una fase en la que los dos padres se enfrentaron a episodios que la joven pontesa recupera con resignación: «De repente estás en casa, se te inflama una herida y de ahí sale metralla del accidente. Aún cuando han pasado meses. Y tienes que convivir con ello», se lamenta.

Con el proceso estancado y sin recibir respuesta de la aseguradora de la atracción -Santa Lucía- Castro denuncia su «pasividad» en este tiempo. Y asegura que «nos vamos a ver obligados a ir a juicio por su pasotismo. Hemos tenido que costearnos la valoración por nuestra cuenta porque ni siquiera nos han enviado a un perito», critica. En su momento, tras recibir tres facturas del Sergas, que ascendían a 4.557 euros, consiguieron que cuatro meses después del accidente la aseguradora se hiciera cargo de su importe. Esa fue la única pequeña victoria en todo proceso. «De eso hace ya un año», denuncia la joven, que reitera que «nos han dejado en la estacada, teniendo que asumir todo el resto».

La Voz de Galicia