Un pontés demanda a la Seguridad Social por negarle una incapacidad

Atrapado en el sistema, con 45 años, lleva cinco sin poder trabajar ni recibir ayudas. Enlaza bajas por lumbalgias, pero el tribunal médico ve “funcionalidad entre crisis”

José Manuel López Galego, un pontés de 45 años, está en plena lucha legal con la Seguridad Social para conseguir una incapacidad permanente que ningún tribunal médico le reconoce, pese a sumar cinco años sin poder trabajar ni percibir ayudas.

“Estou atrapado no sistema. E ao final afecta á cabeza. Hai unha desprotección. Como non cobras, non lle importas a ninguén”, dice un hombre que en los últimos cinco años ingresó seis meses de paro, dos de contrato y uno de baja. Su mujer recibe una ayuda familiar de unos cien euros y tiene dos hijos, uno regenta un bar y otro cursa un taller de empleo. “Teño 21 anos cotizados e non vou vivir deles. É o meu dereito”.

La larga historia de desacuerdos con la Seguridad Social de José Manuel empezó en diciembre de 2011 cuando sufrió una lumbalgia. “Estaba nunha empresa de construción, estiven de baixa 15 días e a mutua díxome se quería traballar. Volvín, pero déronme vacacións e volvín sufrir outro ataque e a mutua pasoume á Seguridade Social”, relata. Tras conseguir el alta, la empresa lo echó por finalización de contrato y cobró seis meses de paro, tras lo que, después de otra crisis, pasó 18 meses de baja, “borrado das listas do paro pero sen cobrar nada”, y sin ayudas, supuestamente porque excedió el plazo de solicitud.

“Aos 15 días tíñanme que chamar para o tribunal médico, pasou un mes e como non chamaban, chamei”, dice indigando. Pero pese a reconocer problemas, le denegaron la incapacidad, algo motivado, según el demandante, por un informe de un traumatólogo que asegura que el dolor es soportable, algo que él niega.

En octubre de 2014 trabajó dos semanas en una firma de limpieza y tuvo que coger otra baja y pasó de la mutua a la Seguridad Social “con cero ingresos” para poder solicitar la incapacidad. “O inspector do Sergas díxome que a pedía el, pero volvérona denegar”, dice, y explica que tiene informes que demuestran que tiene el nervio ciático muy dañado.

Ahora recorrió la sentencia del juzgado social número 2 de Ferrol, que sestimó su dmeanda en diciembre de 2015 porque el médico evaluador observó “funcionalidad entre crisis”. “Estou de baixa na oficina de emprego. Fun á unidade de dor e estou esperando para infiltrarme” dice, y critica que a la falta de recursos se suma el pago del 40% de las medicinas.

[El Progreso]