Valentín González Formoso: «No nos podemos permitir el lujo de que aparezcan disensiones»

Alcalde del municipio de As Pontes en los últimos ocho años, Valentín González Formoso suma desde ayer una nueva responsabilidad. Tal y como estaba previsto, el socialista fue proclamado presidente de la Diputación de A Coruña. Una responsabilidad que dice asumir con «ilusión», aunque consciente de que «es un reto que va a requerir de mucho esfuerzo en lo personal y de mucha humildad en la gestión para con los otros grupos. Esta va a ser la corporación más plural de la historia más reciente».

Abogan por actuar como un único grupo, pero el acuerdo marco entre su formación y el BNG muestra ya diferentes puntos de partida.

-No queda otra. Debemos aprender de errores del pasado. Mucha gente pone en entredicho el futuro de esta institución, pero creo que nos podemos permitir el lujo de que aparezcan disensiones entre nosotros. Tenemos objetivos comunes y por eso estamos gobernando juntos. Los comienzos son prometedores y eso es lo importante.

Pero los nacionalistas apuestan por la supresión de las diputaciones. ¿Entiende esa postura?

-Totalmente. Si la apuesta fuera simplemente apoyar la supresión y entrar en el gobierno lo vería ilógico. Pero aquí, el acuerdo marco prevé que las diputaciones funcionen de una manera diferente para que los ayuntamientos perciban su papel. Queremos que los recursos sean decididos por ellos y que se transfiera patrimonio. El papel preponderante lo han de tener ellos y no la Diputación. No vamos a ser los cerebros sino al revés. Nosotros ejecutaremos las directrices.

¿Podrían estar limitados por la normativa?

-Nunca. Va a ser siempre de manera consensuada con los ayuntamientos y con la propia administración autonómica. En cualquier caso, no vamos a transferir un servicio que un ayuntamiento no quiera y de la misma manera actuaremos con las partidas económicas. Va a ser siempre de manera consensuada, pero teniendo como objetivo que los ayuntamientos vean que se tienen en cuenta sus aportaciones a la hora de decidir los fondos. Este es un paso más, intentaremos retocar el modelo.

También anuncian que «adelgazarán» la institución. ¿Seguirán profundizando en la reestructuración que impulsó el anterior equipo?

-El personal de la Diputación es muy respetado. Aquí se viene y se sale con el problema arreglado porque la seriedad y el rigor ha estado presente en todos los gobiernos. Tengo claro que debemos contar con ellos y escucharlos. El acuerdo que hemos establecido con el BNG incluye ciertas decisiones, pero todavía desconozco algunos detalles internos, así que habrá que esperar. Eso sí, está claro que adoptaremos decisiones. Racionalizaremos la estructura de la Diputación, eso seguro, pero para devolverles el protagonismo a los funcionarios.

El pasado lunes, la sesión de aprobación de actas duró apenas dos minutos con la preceptiva retribución para los presentes. ¿Los cambios se dejarán notar también ahí?

-Tenemos propuestas que vamos a compartir con el resto de grupos, pero hay que tomarlas en conjunto. En los próximos días, los convocaremos para hablar de esta materia.

A su favor tienen que llegan a una institución con deuda cero.

-Esta institución está muy bien gestionada por los últimos equipos de gobierno, desde Fernández Moreda a Diego Calvo. El mérito de este último es que lo ha hecho con la crisis. Pero, en general, para entender el saneamiento de la Diputación hay que observar lo que se ha hecho en los últimos mandatos, no solo en el más reciente.

¿Influirá en la gestión de la Diputación lo que suceda en A Coruña y Santiago?

-No debería, creo que han demostrado una madurez tremenda. En el caso de A Coruña, ha habido un posicionamiento del grupo socialista municipal que no coincide con el interés de la Marea en el último pleno y aquí han venido y han apoyado este proyecto. Intentaremos no dar motivos para que haya tensiones.

Sus nuevas responsabilidades le dejarán menos tiempo para la tarea de alcalde. ¿Ve posible compatibilizar ambos cargos?

-Me organizaré todo lo mejor que pueda, pero tengo claro que, si genero algún perjuicio o retraso en la gestión, tomaré decisiones. No soy ningún temerario, no me va a costar.

[La Voz de Galicia]